Ahora, la agricultura de precisión y la maquinaria agrícola aceleran a fondo

Por Equipo FieldView

May 22, 2020

La capacidad operativa de las máquinas, y su “habilidad” para el procesamiento de datos se vienen expandiendo hace años, pero el fenómeno se multiplica ante las restricciones. 

2004 - Evolución de la agricultura de precisión en Argentina - Foto principal

 

✍ Las alertas del Covid-19 y el llamado a “quedarse en casa” eximieron de una cuarentena total a las actividades del agro, pero los protocolos de resguardo tuvieron un efecto muy proactivo tranqueras adentro: el de redoblar el impulso de la agricultura digital y de las AgTech que están impulsando esta nueva revolución.

Los satélites y la información disponible en “la nube”, administrada por diferentes plataformas que de manera creciente actúan en comunidad, están ayudando “a que las cosas sucedan” en el campo digital, resume Juan Pablo Vélez, especialista de la Red de Agricultura de Precisión del INTA Manfredi, en Córdoba.

Vélez define que hoy el mundo agrícola está ante “un verdadero reality show” en cada lote de producción, debido a que se ha acelerado el aporte de datos y la complementariedad entre las empresas que los sistematizan y ayudan en las prescripciones, facilitando el monitoreo de cultivos, entre otras cosas. 

“Tenemos números de encuestas referidos a la adopción por parte de los productores en Argentina: una que realizamos en 2013 dio que 50 por ciento de los consultados dijo realizar dosis variable. En 2018 este indicador pasó del 50 al 70 por ciento de los encuestados”, relató Vélez.

 

Una cosecha “online”

Las restricciones para movilizarse, para organizar la logística o para controlar una maquinaria agrícola llevaron a cotizar más alto que nunca, en términos de demanda, los software agrícolas que permiten gestionar datos a distancia.

“En esta campaña agrícola creció la necesidad de administrar información, planificar la logística de camiones, el almacenaje o el embolsado de los granos a través de plataformas o aplicaciones digitales para la agricultura. Todas las empresas que proveen la tecnología han tenido mucho más interés de parte de contratistas y usuarios”, señala Federico Sánchez, asesor de producto de Claas, con asiento en Oncativo, Córdoba. 

 

2004 - Evolución de la agricultura de precisión en Argentina - Foto secundaria

 

Como ex integrante del equipo de Agricultura de Precisión que formó el recordado experto Mario Bragachini en el INTA Manfredi, Sánchez reconoce el salto de los últimos años.

Fue un proceso lento de “evangelización”, desde 1994, cuando ese equipo de especialistas comenzó a sentar los precedentes del actual mapeo de campo tomando datos desde la máquina, bajándolos a una tarjeta de memoria y procesándolos en un software específico para construir mapas de rendimiento agrícola.

Se tenía un software por cada una de las marcas y todo eso había que transformarlo en una información genérica, llevarla a sembradoras o fertilizadoras para que hagan aplicación variable. El resultado que se buscaba era obtener beneficios en el ahorro de insumos.

 

El campo preciso: estudiar las anomalías

Hoy, los software agropecuarios como FieldView han permitido integrar y cruzar la información agronómica y climática para facilitar el trabajo a nivel de lote y, además, llegar a prescripciones variables con gran economía de insumos y aumentos de productividad por sitio específico.

Desde los equipos del INTA destacan los logros en “ciencia de datos”, como los algoritmos de predicción de nitrógeno que validaron los técnicos de la unidad de Paraná (Entre Ríos); no solo permiten hacer monitoreo de cultivos agrícolas, sino contar con herramientas para saber cuánto nitrógeno aplicar en el trigo o el maíz. 

“La tendencia es integrar todas las variables bajo un mismo sistema, una plataforma, para tener el control y adquisición de datos y cruzarlos… encontrar el famoso botón que se aprieta y hace que las cosas sucedan”, dice Vélez. 

Desde su puesto en el INTA, este técnico trabaja para lograr un campo más preciso y estudia “cómo poner números índices a la variabilidad, a las anomalías”, que emergen de información satelital sobre diferentes espacios de producción, y que representan miles de kilos de diferencia en la nutrición de un cultivo.

Como docente en el Centro de Altos Estudios Espaciales formado por una alianza de la Universidad Nacional de Córdoba y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), Vélez también maneja información sobre la prestación y evolución de los satélites en el agro. 

Actualmente, con 200.000 dólares y un permiso se puede lanzar un satélite propio para observación, lo que abre la puerta a un crecimiento de mayores soluciones a través de las plataformas de tecnología agrícola, relata.

En resumen, desde los comienzos de la agricultura de precisión hasta hoy ha corrido mucha agua debajo del puente. La productividad de los sistemas se ha multiplicado. Y también sus posibilidades de ser sustentable. Todo, además, con mayor facilidad de operación. Es decir, un esquema en el que todos ganan.

 

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