FieldView: clave para medir el impacto del Mal de Río Cuarto

Por Equipo FieldView

May 16, 2022

Juan Francisco Marini, del canal Eximia de Bayer, destaca el conocimiento que se debe tener del Mal de Río Cuarto en maíz, y cómo la herramienta digital permite decidir en base a los datos.

El avance del Mal de Río Cuarto está siendo preocupante en el sector maicero

La unión de la agricultura digital y la genética pueden aportar importantes soluciones al manejo agrícola. Así lo están demostrando FieldView y Dekalb en los desarrollos que están haciendo sobre la enfermedad más importante del cultivo de maíz en la Argentina: el Mal de Río Cuarto

Los primeros antecedentes de esta enfermedad en el país aparecen hace 40 años, en la campaña 1981/82; luego se registró una pandemia en el ciclo 1996/1997 y, finalmente, importantes registros del virus también se verificaron en 2006/07, aunque en muchas ocasiones impacta su intensidad. 

Para la zona Oeste bonaerense y Este de La Pampa, desde hace cuatro campañas también se viene observando un aumento de la incidencia de la enfermedad, la cual es transmitida por un insecto vector, un áfido (Delphacodes Kuscheli), conocido vulgarmente como “chicharrita”.

Juan Francisco Marini es responsable de ventas del equipo Eximia Sur de Bayer. En su principal zona de influencia que es justamente donde se viene dando la enfermedad, están muy preocupados por el avance de la patología en las últimas campañas, ya que están registrando diferentes niveles de incidencia y severidad del virus. 

Por esto, tomaron cartas en el asunto para encontrar soluciones y lo hicieron apostando al uso de la tecnología.

Se tiene que evitar la propagación del virus en las plantaciones de maíz. 

Con el uso de FieldView pudimos avanzar en la ambientación e identificación de diferentes ensayos para conocer más sobre esta enfermedad y sacar conclusiones”, introduce el experto, que conoce mucho sobre Mal de Río Cuarto en maíz.

 “Puntualmente, en esta campaña, hicimos un trabajo de experimentación en un campo del cliente Eximia Grupo Pereda, que está sembrado con 26 materiales a la par, compuesto por híbridos comerciales, precomerciales y de la competencia, explica Marini. 

Este es una de las centenares de posiciones en todo el país sobre las que la Compañía avanza en la investigación y desarrollo de materiales para ofrecer la mejor genética que contenga la mayor tolerancia al Mal de Río Cuarto y sus síntomas.

“Entonces, con FieldView utilizamos las imágenes satelitales e índices de vegetación para ubicar el ensayo, de forma tal que cada material explore los mismos ambientes”, describe.

“Luego, con una prescripción avanzada, variamos la densidad para definir la adecuada para cada sitio”, agrega.

Y, finalmente, dice que “a la hora de monitorear la enfermedad, establecimos pines digitales geoposicionados, en puntos estratégicos, que permitan evaluar la evolución de cada germoplasma por ambiente y desde el principio de su sintomatología”

Mal de Río Cuarto y FieldView

El Mal de Río Cuarto es una enfermedad que está difundida en gran parte de la zona maicera argentina.

De acuerdo a Marini, uno de los factores predisponentes y de mayor peso para el avance de la enfermedad, está asociado a los “puentes” que generan los cultivos de invierno y los de cobertura, que se convierten en el lugar en el que se hospeda el vector. 

También, agrega que inviernos de pocas lluvias y baja ocurrencia de heladas sostienen altas poblaciones del insecto. De esta forma, al inicio de la primavera, las altas poblaciones del áfido se encuentran con un maíz recién sembrado y listo para la infestación. 

“Ya que el ambiente juega un rol para la dinámica del insecto y de transmisión de la enfermedad, con FieldView pudimos identificar los ambientes más estresantes del ensayo y donde mayores niveles del virus detectamos, que son las lomas arenosas”, subraya. 

Con la tecnología, aclara, también pueden seguir la respuesta de la genética a otras patologías en los distintos ambientes, como son bacteriosis, roya o tizón.

Con la tecnología de FieldView se usan las imágenes satelitales para monitorear la enfermedad.

En una conclusión parcial, Marini rescata que, gracias a las imágenes satelitales, pudieron identificar ambientes, marcar las recorridas, ver zonas y genética de plantas con y sin sintomatología de la enfermedad. 

Entonces, para él y para el equipo de investigación y desarrollo de Bayer, empezó a ser más evidente aquellos híbridos de baja tolerancia a la enfermedad y que exploren ambientes estresantes o restrictivos, empezaran a mostrar, anticipadamente, un índice de vegetación diferente al de un germoplasma más apto. 

Además, con FieldView, en esta campaña observaron una alta presión del insecto a nivel zonal. “Sobre un total de 21 ensayos que venimos siguiendo, encontramos 8 sitios afectados con Mal de Río Cuarto con diferente grado de severidad”, reseña el técnico. 

Asimismo, añade que para el ensayo en el campo del cliente Grupo Pereda, dependiendo de la interacción entre germoplasma y ambiente, se observaron disminuciones de rinde por encima del 80% en los casos más severos y hasta un 20 % en los casos más leves.

Tolerancia Dekalb al Mal de Río Cuarto

El uso de la tecnología, justamente en el momento en el que el virus muestra avances en todas las zonas maiceras, es clave. Marini está convencido de que, de los factores preventivos, el de mayor eficiencia y más sustentable, es la siembra de híbridos de maíz tolerantes a esta patología. 

Por ello, es importante el seguimiento de los ambientes del campo y el del Mal de Río Cuarto a lo largo del año, para elegir la genética adecuada. 

En este sentido, Marini destaca que en Dekalb son pioneros ya que desde principios de los 80’ se trabaja en la selección de materiales tolerantes y cuentan con un campo experimental ubicado en la localidad de Las Vertientes (Córdoba).

 

Equipo “Capacitación Técnica Bayer Oeste”. que trabajó activamente en el campo del Grupo Pereda.

“Debido a que el Mal de Río Cuarto es uno de nuestros pilares de desarrollo y en el que trabajamos activamente, el ensayo hecho en el campo de Grupo Pereda, ahora forma parte de la ‘Capacitación Técnica Bayer Oeste’. Así, equipos de distribuidores y de venta de los diferentes canales de la compañía (Innoba, Selecta y Eximia), pueden visitarlo”, destaca el técnico. 

Entre avances que aportó el uso de la tecnología digital, en combinación con la mejor genética, está que los productores de la zona están aumentando su nivel de consciencia sobre este virus, que tiene alto impacto productivo y económico.  

“La transformación digital, por un lado, sumada a la innovación genética en el desarrollo de nuevos híbridos más tolerantes a la enfermedad, por otro, está cocreando mejores soluciones y en pos de la sustentabilidad del sistema. No hay dudas de que este es el camino apropiado para luchar contra el Mal de Río Cuarto”, concluye. ©

 

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